El país registra la segunda tasa de feminicidios más alarmantes en sudamérica y esa situación de vulnerabilidad se agudiza en mujeres, niñas y niños en condiciones extraordinarias como el confinamiento
Flora y fauna se han visto desatendidas por la crisis sanitaria del coronavirus y en casos más graves se aprovecha esta situación para deforestar o expoliar zonas protegidas