Lo interesante de mirar al origen de la distinción izquierda/derecha desde la primera mitad del siglo XXI es que es fácil apreciar que a la vez que ha resultado bastante exitosa por su persistencia en el tiempo, además de por su universalidad, ambos conceptos se mantienen en una inter-relación que lejos de ser estática, es tensa, conflictiva y dinámica.
Felipe Portales es sociólogo de la Universidad Católica de Chile. Ha sido visiting scholar de la U. de Columbia (1984-1985), asesor de derechos humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores (1994-1996) y profesor de la Universidad de Chile.
Perece un cínico propósito la pretensión de encontrar después de 50 años las causas que nos llevaron al quiebre de nuestra democracia. Sin alertarnos ahora de las poderosas razones que tienen en vilo nuestra institucionalidad. Tan feble como que ya apenas la mitad de los chilenos siguen confiando en la democracia.
El escenario que se está configurando tiene al conjunto de la derecha (39 consejeros constitucionales), como administrador de los destinos institucionales del país. Es decir, quienes se oponían de manera rotunda al cambio constitucional hasta octubre de 2019, son hoy día los que tienen el control del proceso constitucional.
Se puede ser Quijote, pero el flaco José Tohá, francamente se parecía. De 1,94 metros de altura, ingenioso, ameno, conversador infatigable, librando a menudo batallas perdidas, contra no pocos molinos de viento.
En el futuro previsible, cualquiera sea el desenlace de este “proceso constituyente”, el modelo económico-social neoliberal impuesto por la dictadura seguirá vigente.
La figura de Aylwin, homenajeado con una estatua en la Plaza de la Ciudadanía, no logró consolidar una imagen de apoyo transversal, especialmente luego de que mostrara una visión favorable al Golpe de Estado efectuado en 1973 y ser uno de los opositores más destacados de la Unidad Popular (UP).