Pocas horas quedan para que los estadounidenses elijan cuál de los dos controvertidos candidatos será el menos malo para gobernar a su país. Después de intensos meses de difamaciones, mentiras y manipulaciones, así se presenta la contienda.
El sistema electoral estadounidense fue creado para asegurar un cierto equilibrio entre población y representatividad territorial, de forma que no es tan importante obtener más votos como ganar en determinados estados.
La ley electoral de 1845 estipula que las elecciones se tienen que celebrar "el primer martes después del primer lunes del mes de noviembre" para evitar coincidir con la festividad del Día de Todos los Santos.
Una victoria de Clinton daría la mano a proponer un juez que terminara con el empate a cuatro entre magistrados conservadores, que han controlado la Corte durante 45 años, y republicanos.
Luego de la investigación anunciada por el FBI por los nuevos correos electrónicos de Clinton, las últimas encuestas hablan incluso de empate técnico en estados clave como la Florida entre ambos candidatos a la presidencia.
La atomización del poder de los ciudadanos se inició como un proceso sistemático a nivel planetario que ha ido traspasando gran parte del poder que le corresponde a los ciudadanos cada vez que vota