Hernán Cortés -cuyas tropas peninsulares se resumían a 400 soldados y una docena de caballos- derrotó al imperio azteca gracias a los yanaconas. O sea, a los aborígenes que se pusieron a sus órdenes para combatir a sus coterráneos. El método ha sido copiado por el Imperio para dominar el mundo. Y Hernán Cortés no recibió ni siquiera royalties...
En Palestina, no toda la violencia es igual. Es una función innata del sionismo, pero no la lucha existencial del pueblo palestino, escribe Ilan Pappe.
La principal diferencia que mantiene el progresismo chileno con Maduro tiene que ver con su insubordinación al falso universalismo de los derechos humanos y la democracia parlamentaria, a la ideología superestructural del capitalismo globalizado.