En el marco de los últimos escándalos de corrupción y tráfico de influencia, la Asamblea Constituyente ha resonado fuerte como la única opción para terminar con los vicios del sistema político actual amparado en una Constitución ilegítima que dejó instalada la dictadura. Los diputados de la llamada bancada AC han señalado que la necesidad de una nueva Carta Magna nacida de la ciudadanía es la opción para encarar la crisis de la democracia.