Señor Presidente, Estados Unidos y los países de la OTAN siguen la escalada en Ucrania y así aumentan cada vez más las posibilidades de una guerra nuclear. Es urgente lograr un alto al fuego y negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania.
China está consciente de que la construcción del Nuevo Orden Mundial Multipolar necesita también del protagonismo de Rusia. Más aún, China, como una gran potencia mundial, sabe que la colaboración con Rusia es indispensable para poder mantener su creciente sed energética.
Cuando algún funcionario de la Corte Penal Internacional se atreve a emitir una opinión y una acusación de crímenes cometidos por los “amigos de los poderosos” suele ser amenazado con las penas del infierno. A Washington y los suyos no les complace la justicia independiente. Así ha acontecido cuando se ha acusado a fuerza militares estacionadas en el extranjero o en la ocupación e invasión de territorios cometer crímenes durante sus operaciones militares.
Bien saben los fiscales de la CPI que una potencia ocupante no puede argumentar autodefensa, y cuya realidad solo es posible aceptar del pueblo ocupado con toda la legalidad que tal hecho determina, en aras de su proceso de liberación.
La defensa de la multipolaridad será cada vez más la bandera de los países y pueblos que actualmente se levantan contra el imperio militar global ejercido por Occidente.
Lo que se necesita es un auténtico Partido Comunista, que se base en las ideas de Lenin y de los demás grandes maestros marxistas, y una Internacional en la línea de la Internacional Comunista durante sus primeros cinco años.
Falta voluntad, falta valentía, especialmente de los EEUU, para avanzar hacia la paz en Ucrania y en Palestina, así como hacer lo correcto para evitar una guerra con China.
Una organización que se ha dedicado a emitir órdenes de aprehensión de líderes africanos, pero ninguna contra aquellos líderes políticos y militares occidentales que son responsables de agresiones, invasiones, ocupación y colonización de territorios.
La OTAN es expresión de la dictadura del dinero, concentrado en los grandes consorcios económicos multinacionales que manejan el mundo unilateralmente y consideran a las personas como cosas. En cambio, lo fundamental del cristianismo es la defensa del débil. El derecho nació para ello.