La escalada proteccionista y la guerra comercial ocurre en una economía que en los últimos 50 años se ha mundializado a niveles nunca antes alcanzados.
Lo peor de las desgraciadas palabras de la señora Carolina Tohá, es que en ningún momento critica el bloqueo criminal de que es víctima Cuba, como lo hacen todos los gobiernos decentes de este mundo.
La OTAN ya no busca mantener a salvo el capitalismo, sino el lugar hegemónico que en él puede ocupar su mandamás y protector, EEUU, contra la inevitable amenaza china. Y para ello es necesario que Europa se arme, contribuyendo a la economía y a eventuales incursiones bélicas norteamericanas en todas las regiones del orbe.
El pueblo palestino ha sido condenado. No tiene derecho a su territorio ni a defenderse. Si lo hacen sus pobladores son terroristas. Con la boca chica, Europa pide la paz y el reconocimiento del Estado palestino, y calla ante Donald Trump, cuya solución consiste en desalojar la franja de Gaza de los gazatíes.
El potenciamiento y creciente rol político que Irán ha estado construyendo en la región, es consecuencia de un acercamiento a países que han estado liderando el cuestionamiento al mundo unipolar hegemonizado por Estados Unidos y el otanismo europeo. Sus relaciones privilegiadas con la Federación Rusa y China se han incrementado y alcanzado una estatura cualitativa muy relevante.
El asedio israelí ha dejado a miles de niños palestinos sin padres y en condiciones de extrema vulnerabilidad. La crisis humanitaria en Gaza alcanza niveles alarmantes, con niños muriendo de hambre, frío y falta de atención médica. Mientras Israel impide la llegada de ayuda humanitaria, el futuro de toda una generación pende de un hilo.
Para los pueblos del mundo, el Día Mundial de Al-Quds es un llamado, una alerta, un mensaje. Es perseguir los objetivos de justicia social, de justicia universal y, sobre todo, recuperar los derechos del pueblo palestino.
srael lanzó una serie de bombardeos en Siria, destruyendo infraestructuras estratégicas en Damasco. El gobierno sirio denuncia una escalada de agresiones y pide la intervención de la comunidad internacional.
Estados Unidos ha utilizado su poder de veto 45 veces desde 1972 para apoyar al Estado de Israel en todo lo que hace. Incluyendo, críticamente, la ocupación continua por parte de Israel de tierras palestinas y el genocidio de su pueblo.