Dentro de la industria cinematográfica hay muchas personas con orientaciones sexuales divergentes, en un porcentaje mayor que el resto de la sociedad. Sin embargo, el cine no refleja el gran número de trabajadores gays involucrados en su realización ni el del resto de la población. De hecho, hoy en día, todavía hay muchos países latinoamericanos que no cuentan ni siquiera con una película de temática abiertamente homosexual.