Occidente, liderado por Estados Unidos no se convence que el mundo cambia a pasos agigantados. Latinoamérica busca nuevas alternativas. Rusia, China e Irán son el fantasma que se cierne sobre Washington y ese afán por tartar de controlar una Latinoamérica que ha echado a andar “y su marcha de gigante no se detendrá más”.