Gracias a las imágenes de un fotógrafo aficionado, el fenómeno se conoció en todo el mundo Un día cualquiera el fotógrafo amateur Risto Mattila se encontraba con su esposa en una playa llamada Marjaniemi de la isla Hailuoto, en el golfo de Botnia, que separa Finlandia y Suecia, cuando percibió un inusual fenómeno