Informe presentado el jueves 30 de octubre no incorpora las últimas investigaciones referidas a la generación de gases de efecto invernadero de los embalses, que aumentarían considerablemente la emisión de metano a la atmósfera, gas de efecto invernadero 35 veces más potente que el CO2 para efectos del cambio climático.
Tampoco se hace cargo de los planteamientos de 57 organizaciones que en una carta entregada en Nueva York exigieron que las represes dejen de ser consideradas energía limpia.