Las tortugas, aves, peces y otros animales marinos corren el riesgo de enredarse con los plásticos que flotan en el mar, ya sea con las redes de pesca, bolsas, botellas y otros objetos de mediano y gran tamaño
Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Magallanes (UMAG) mostró por primera vez la presencia de microplásticos en los estómagos de la centolla magallánica, apetecido crustáceo de masivo consumo en nuestro país y el extranjero
Cientos de especies animales, incluidos peces y moluscos, han acabado ingiriendo la basura que en forma de microplásticos se acumula en el mar, sin que hasta el momento se conozcan bien sus causas o consecuencias
En 2012, un estudio de las aguas del lago Erie, al norte de Estados Unidos, lanzó un preocupante resultado: las muestras tenían una gran cantidad de partículas microscópicas de plástico