Aunque los microplásticos a menudo se asocian con productos cosméticos o de higiene -como los líquidos exfoliantes y abrasivos-, también pueden provenir de una gran cantidad de fuentes, incluida la ropa sintética que usamos.
Es hora de diseñar estrategias efectivas de gestión para reducir la emisión de microfibras que tienen un potencial efecto negativo en los ecosistemas marinos