A tanto llegó la hostilidad entre ambos países, que el embajador de Estados Unidos en Chile, David A. Starkweather, le informaba a su gobierno en 1855 que “Estados Unidos y sus ciudadanos son objeto de constantes y virulentos ataques y el blanco escogido de abusos difamatorios por parte de la prensa del país” y que “se ha propuesto incluso expulsar a sus ciudadanos del país y cerrar los puertos de Chile a su comercio”.