Si bien en Latinoamérica las comunidades indígenas resisten ante la presión de las empresas extractivistas, son las mujeres de los pueblos originarios quienes han cumplido el rol de la conservación de su identidad, a través de la educación de su lengua, de sus costumbres ancestrales, que tienen un fuerte arraigo con el respeto a la naturaleza y a todo ser vivo humano y no humano que habita este plano terrenal.