La socióloga, integrante histórica del Movimiento Mujeres por la Vida, reconstruye una red de acciones que rodearon a la Vicaría y a las mujeres que sostuvieron su lucha: la cadena humana del 27 de mayo de 1986, las figuras negras de «No me olvides» y la convicción de que la institución —como su nombre indica— congregó.
Mientras la burguesía chilena brindaba con champán la muerte del presidente Salvador Allende, el pueblo chileno iniciaba su luto que perdura hasta nuestros días.
Además de su origen alemán, todos ellos comparten un hilo común de radicalismo y de afrenta no solo contra las libertades políticas, sino —más grave aún— contra los derechos humanos.
La emboscada a Pinochet, una acción militar gloriosa -aunque frustrada- pone de relieve la importancia de debatir política, de salir del debate meramente democrático de «las formas de lucha» y entrar decididamente al debate político sobre el poder.
"La historia de una mujer que regaba su planta con una cuchara" es el nombre de este montaje escrito por Alejandra Cabrera y dirigida por Marcia Césped, a cargo de la compañía Colectiva Metralletas.
"Rechazar la propuesta se convirtió en un acto de responsabilidad, y así fue presentado. Todos por una nueva Constitución, pero sin rencores. En resumen, nini: ni Allende ni Pinochet."
En la foto del Rechazo están los títeres del poder económico en Chile: los Chadwick, los Larraín, los Chahuán, las Cubillos, los Aninat, los Walker, las Rincón, los Auth, los Warnken.
No se trata tanto, entonces, para este antipinochetismo libertario, de la nueva constitución, sino de dejar en el olvido la vieja, la forzada, la golpista. Aprobar para mandar al olvido a Pin8.