Entre los asuntos paupérrimos encontramos a la Comisión de Ética del Congreso, donde lo más parecido es el juego ‘al corre que te pillo’. Menos de treinta monedas de castigo y sin postre. Algunos dirán que se está mirando desde un segundo piso, la verdad es que sencillamente el abuso y la falta de ética en los parlamentarios olvidó su partida de nacimiento.