Desde inicios de la década diversas señales apuntan a un aumento sostenido y geométrico de los gastos fiscales en Salud que se transfieren al sector privado. Un informe de la Cámara de Diputados concluye y ratifica no sin asombro este flujo financiero, que se deposita en cuentas corrientes de inversionistas privados, muchos de ellos transnacionales. Pero no es esto una sorpresa. Es parte del modelo de Estado subsidiario de la oferta. Como ocurre en la educación y la vivienda, la salud tampoco podía faltar.