Bajo la figura de Salvador Allende, la Unidad Popular llegó al poder en 1970 y con ello el más ambicioso proceso de cambios sociales, económicos y políticos
Con el rechazo a una Constitución democrática, el pasado se mantiene presente a través de la sombra del pinochetismo, su legado constitucional y el rastro de las políticas neoliberales implementadas en las últimas décadas.
Son múltiples las causas de la derrota del APRUEBO. No obstante, pareciera válido aventurar una explicación de la paradoja descrita: la naturalización del “mal menor” o de “la medida de lo posible”.
"La única conclusión coherente que puede sacarse es que acá se rechazó el comportamiento de un gobierno indolente y que se aleja radicalmente de las expectativas que se expresaron con el levantamiento popular de 2019."
"Rechazar la propuesta se convirtió en un acto de responsabilidad, y así fue presentado. Todos por una nueva Constitución, pero sin rencores. En resumen, nini: ni Allende ni Pinochet."
"Nos ofrecerán un texto constitucional surgido del “espíritu de unidad nacional”, elaborado de espaldas a los sectores populares y que se convierta en garante de los intereses de las clases dominantes por las próximas cinco décadas."
El Rechazo no es más que el discurso portaliano “reaccionando” a la asonada popular, que no tan solo intenta destruir el enunciado –Nueva Constitución– sino el lugar de enunciación, el significado político del texto, así como a quien lo profiere.
El plebiscito de septiembre es simplemente el hito culminante de un ciclo electoral que en estos dos años se puso en marcha para reajustar el caduco sistema de representación política, sin comprometer sus cimientos socioeconómicos.