Marcelo Vergara, dirigente de la Agetpro, apuntó a los jefes y a ocho instructores, quienes dieron golpes y aplicaron quemaduras a las víctimas, algunas de las cuales terminaron con las costillas quebradas. "Totalmente hay tortura, de hecho hay imágenes donde se les entierran piochas en su cuerpo", señaló el representante de los afectados.