Lo que observamos de Trump es una visión y una práctica de caballo desbocado, lanzado a la carrera como una locomotora sin freno, que causa la euforia de personajes tan enloquecidos como Trump, como es el caso del magnate Elon Musk.
"Cuando me amenazas, no quiero negociar contigo. Haz lo que te dé la gana", respondió el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ante las presiones del mandatario estadounidense, vinculadas al desarrollo del programa nuclear persa.
La política está llena de líderes que han construido su imagen en discursos, carisma o promesas. Sheinbaum rompe ese molde. Su liderazgo radica en la acción.
Trump quiere que el sistema que hizo grande a Estados Unidos en condiciones del capitalismo productivo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, funcione en las condiciones actuales de imperialismo decadente. Eso es imposible. La situación interna como internacional son otras. Por estas razones, su proyecto va al fracaso y recurre a lo único que tiene: la fuerza.
«La decisión de Netanyahu de suspender la ayuda humanitaria es un chantaje barato, un crimen de guerra y un golpe de Estado flagrante contra el acuerdo. Los mediadores y la comunidad internacional deben actuar para presionar a la ocupación y detener sus medidas punitivas e inmorales contra más de dos millones de personas en la Franja de Gaza”.
Dada su característica social –medra con la apropiación de plusvalía, pero no es dueña de los medios de producción ni asume las funciones del capitalista activo- la lumpen burguesía suele mantener relaciones hasta cierto punto contradictorias con el capital “en general”.
Estados Unidos no está dispuesto a aceptar que naciones soberanas e independientes firmen acuerdos comerciales beneficiosos sobre sus materias primas e infraestructuras y se unan a organismos multipolares como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y los BRICS. La lógica última de la política estadounidense es evitar que la región sea parte de un mundo multipolar.
Puede ser que la irrupción del huracán Trump en el escenario internacional haya desconcertado a muchos, o que las expectativas fueran exageradamente altas, pero parece que esto está desatando una serie de malentendidos realmente considerables.
En el actual momento político y mediático que Estados unidos y su presidente están llevando a cabo es imposible pensar en negociaciones, sobre todo cuando se usa este mecanismo de llamar al diálogo y sancionar para afectar a la población iraní.