En caso que el Congreso no despache el proyecto, la Constitución establece que el Presidente de la República promulgue como Ley de Presupuestos para el próximo año el proyecto original enviado por el Ejecutivo al Congreso, el que rige a partir del 1 de enero. Es decir, se excluyen todas las indicaciones y modificaciones surgidas durante la tramitación del proyecto en el Parlamento.