Casi comenzando a bajar el cerro Caracol, en Tomé, se levanta una pequeña plazoleta de oración que muchos vecinos conocen bien: la plaza de oración Padre Ángel Jiménez, bautizada así en memoria de un antiguo y querido párroco de la comuna, y que quedó intacta tras el paso destructivo del fuego que arrasó la zona.