"El canciller Francisco Pérez Mackenna es el emisario del gran capital. Durante 28 años fue el hombre fuerte de Quiñenco, el holding de los Luksic, y su nombramiento fue un mensaje directo al mundo: la política exterior chilena está subordinada a los intereses de la oligarquía. Cuando Marco Rubio lo recibió en Washington, no vio a un defensor de la soberanía nacional, sino a un exejecutivo que durante décadas maximizó utilidades para una de las familias más ricas del país".