Con puchero al final de su declaración, Ernesto Silva, involucrado en el caso Penta y sobrino político de uno de los controladores del holding Penta, renunció a la presidencia de la UDI. Dio un paso al costado de la directiva producto de la presión al interior del partido y del evidente descrédito a su figura tras su vinculación al peor escándalo de los últimos tiempos, que además ha dejado claro que los políticos legislan en favor de los poderosos.