Moody’s calificó la solvencia de la multinacional alemana de seguros Hannover Rück, que no era cliente suya ni había solicitado calificación alguna, y le envió una carta pidiendo que pagaran sus calificaciones. Hannover se negó y Moody’s le rebajó la solvencia durante años, sin dejar de pedirle, carta tras carta, que pagara sus servicios… nunca solicitados. Moody’s llegó a rebajar la solvencia de Hannover Rüsk a bono basura y esa empresa perdió 175 millones de dólares.