Antes de entrar a la problemática que me inquieta, no puedo dejar de mirar con buenos ojos la articulación de una “bancada animalista”, PARDA (Parlamentarios por la Dignidad Animal), en el Congreso de Chile, la primera en nuestra paupérrima historia legislativa en torno al trato de los animales, la cual hace eco de su símil colombiana fundada en 2011, Animales Libres de Tortura (ALTO).