Los Jappiñuñus, cuya denominación proviene de las palabras Jappi: asir, coger, y ñuñu: teta, eran duendes que habían adoptado la figura de mujeres bellas, por convenirles este disfraz más que ningún otro, y que provistos de largas e incitantes tetas, volaban por los aires en las horas silenciosas de las noches diáfanas, cogiendo a su paso y oprimiéndolas con sus pechos a gentes desprevenidas a las que seducían y se llevaban lejos.