Mojaron los calzoncillos los torturadores de puro susto, de puro miedo casi se cagaron los puercos ante la avalancha majestuosa de la Funa en el pirulo club Providencia, ahí donde sería el homenaje al monstruo Krassnoff, aquel agente del bigotito asesino, el bigotito sarcástico cuando sonreía ordenando la tortura, ordenando patear a la niña embarazada, […]