El gobierno de Milei ordenó demoler el monumento a Osvaldo Bayer, icónico intelectual e historiador argentino, cuya frase “¡Viva la libertad, carajo!” el presidente plagió. Críticas llueven: desde Juan Grabois hasta León Gieco y el intendente de Río Gallegos, que acusa a Milei de cobardía. La destrucción reaviva el legado de Bayer y la Patagonia Rebelde.