"La teoría de la dependencia nos enseña que en nuestros países periféricos el capitalismo no genera desarrollo autónomo sino subdesarrollo crónico, y que la dependencia no es una etapa sino una condición estructural, basada en la superexplotación de la fuerza de trabajo y la transferencia de valor al centro. En Bolivia, esta lógica se expresa más exactamente en el agro".