Desde hace dos años, el vertido continuo de aguas servidas debido a una motobomba defectuosa ha generado una vega artificial con un fuerte impacto en la biodiversidad y la calidad de vida de la comunidad quechua local. Esto ha provocado la proliferación de insectos, malos olores y riesgos sanitarios para los habitantes, sin que hasta ahora haya respuestas efectivas de las autoridades.