El Papa Francisco falleció en un momento en que el gobierno de ocupación continúa su guerra en Cisjordania y amenaza con continuar la guerra en la Franja de Gaza, ignorando todos los llamamientos internacionales, continuando con masacres brutales y sangrientas, impidiendo la entrega de ayuda y utilizando el hambre como arma en su guerra contra el pueblo palestino, que exige sus derechos justos y legítimos.