"Soy hijo de una feriante. Para mí, decir 'la señora de feria' nunca será un insulto; al contrario, es un motivo de orgullo. Mi madre se levantó durante años a las cinco de la mañana para trabajar, muchas veces sin poder descansar ni tomar unas merecidas vacaciones (...) Gracias a ese sacrificio, mi hermana y yo fuimos los primeros profesionales de nuestra familia".