Una de las mayores preocupaciones es la exposición de la población al material particulado fino MP 2,5, uno de los más dañinos debido a su capacidad de penetrar profundamente en el sistema respiratorio y alcanzar el torrente sanguíneo. La evidencia científica ha vinculado la exposición prolongada a este contaminante con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, cáncer pulmonar y muertes prematuras, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.