“La derecha no es sensible a los temas medioambientales, solamente pasan de forma muy pincelada sobre esto", advirtió la politóloga y magíster en Sociología, Pamela Poo.
Una de las colaboradoras de la Fundación Relaves recibió amenazas de muerte a través de un mensaje directo en su cuenta de Instagram, que hacía alusión a “meterse en lugares que no debe”, y que, por esta razón, podría recibir un “balazo”.
Por 18 votos a favor, 6 en contra y 1 abstención, el Senado respaldó dos proyectos de acuerdo que buscan la suscripción del acuerdo por parte del Gobierno de Chile.
“La voltereta del Gobierno en el Tratado de Escazú muestra una posición regresiva en materia medioambiental”, expresó el director nacional de Greenpeace, Matías Asun.
Chile había sido paradójicamente el principal impulsor del acuerdo de Escazú junto a Costa Rica. Los argumentos del Gobierno para no firmar el tratado no convencen a los expertos ni a la oposición.
La falta de compromiso por parte del gobierno de Piñera nos deja nuevamente en el “no visto”, es decir, el negacionismo de la crisis climática mundial.
Uno de los puntos que más preocupa es la indefensión en la que quedarían las y los dirigentes sociales que defienden los derechos humanos en materia ambiental.
Texto indica que el gobierno considera "inconveniente" la firma, debido a "la ambigüedad y amplitud de sus términos", además de su "eventual autoejecutabilidad y la obligatoriedad de sus normas".
A juicio de la abogada Paulina Astorga, desde el punto del derecho internacional y de las relaciones internacionales, no hay ninguna razón ni fundamento para que Chile no sea parte del Acuerdo.