Un nuevo estudio sugiere que este antiguo animal habría sido un depredador tan poderoso como el lobo, ocupando un lugar similar en la cadena trófica, y que se habría alimentado de almejas gigantes, tortugas e incluso los huesos de las aves. Con su poderosa mordida y extraordinario tamaño, esta nutria habría dominado las tierras húmedas en las que vivía.