El 2 de julio de 1986 miembros de tres patrullas militares rociaron con bencina y quemaron vivos a los jóvenes Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri, resultando gravemente herida la primera y muerto el segundo. Al llegar al regimiento, los uniformados informaron de lo ocurrido a Muñoz Bruce, comandante del recinto, quien decidió ocultar los antecedentes a sus superiores.