Perdimos ojos, fuimos perseguidxs, asesinadxs, torturadxs… violadxs. Todavía hay jóvenes presos en cárceles oscuras sin cargos y seguimos exigiendo su libertad. Una vez más, como tantas otras veces. Las aguas subterráneas de Chile se estremecen por esta tierra llena de muertos y acontecimientos ocultos que el poder esconde. La inmensa bandera chilla frente a la Casa de Moneda como testimonio de complicidades perversas.