La acostumbrada represión de carabineros de Chile provocó la suspensión de la sesión inaugural de la Convención Constituyente. Mientras estaban al interior del ex-Congreso los constituyentes electos, la policía realizó varias cargas policiales con carros lanzando gases y agua con químicos. A diferencia de las acostumbradas liturgias de la transición, esta vez una constituyente pidió parar la ceremonia diciendo a la secretaria del Tricel “¡Para! porque no podemos comenzar así”.