Exigir la detención del proyecto Llurimagua es clave para frenar la carrera transnacionalizadora en la que han envuelto a Codelco, para demostrar que el extractivismo tiene alternativas y que solo basta voluntad política para permitir que se expresen, y sobre todo, para salvar los ecosistemas invaluables de un territorio consciente y comprometido con su entorno, como es la región de Intag.