En vista de las continuas derrotas electorales y de los planes golpistas de la derecha venezolana e internacional, la Casa Blanca resolvió tomar por sus propias manos el asunto de acabar con la Revolución Bolivariana y asfixiar a través de una cruenta guerra económica multiforme a la población venezolana para así generar zozobra, desestabilización y poca fe en el gobierno de Maduro. Hasta ahora no lo ha logrado