El gobierno parece haber dicho su última palabra sobre sus reformas. La laboral, torpeada por la derecha y el Tribunal Constitucional, ha quedado comprimida y despedazada, en tanto la de educación superior es muy probable que no cumpla con las expectativas de los jóvenes. Los trabajadores, frenados por la misma CUT, simplemente observan. Sólo los estudiantes mantienen activa la lucha social.