En 2015, un 65% de los asesinatos de defensores de los derechos humanos que trabajaban sobre cuestiones relativas a la tierra, el territorio o el medio ambiente tuvieron lugar en Latinoamérica.
Además de Berta Cáceres, cinco mujeres más, Enriqueta Castejón, María Pilar Burges Aznar, Pierrette Gargallo de Anguera, Concepción Contel Barea y Ana Laguna, darán nombre a nuevos viales en la capital aragonesa.
El caso de Lesbia Urquía, junto al reciente crimen de Berta Cáceres, se suma a los 111 asesinatos de activistas ambientales registrados en Honduras entre 2002 y 2014. Aunque las autoridades de Honduras intentan ocultar las claves de estas muertes a la opinión pública, ambos asesinatos ocurrieron en medio de la tramitación para la construcción de grandes centrales hidroeléctricas y en circunstancias que apuntan a la persecución política.
A cuatro meses del asesinato de Berta Cáceres, encuentran el cuerpo de Lesbia Urquía, otra activista hondureña comprometida con los derechos indígenas y los recursos naturales.
El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), organizó también varias manifestaciones en el corazón de Washington DC, frente al BID y al Departamento del Tesoro.
Algunas ideas surgidas respecto al golpe parlamentario a Dilma en curso: Confluyen en el golpe en curso contra Dilma en Brasil varias experiencias latinoamericanas de golpe de Estado como práctica política ad hoc a nuestros sistemas políticos administrativos
Medios locales difundieron que también podrían estar implicados, como autores intelectuales, un diputado del Congreso Nacional de Honduras y un vicealcalde de unas de las comunidades que defendía la activista.