Terminó el Sínodo extraordinario de la Familia, convocado por el papa Francisco y que tantas esperanzas había despertado en el sector más progresista de la Iglesia católica, también por lo que al tratamiento de la realidad LGTB se refiere. Una primera lectura obliga a considerar su resultado decepcionante, sobre todo teniendo en cuenta las expectativas generadas tras los primeros días de discusión. No faltan sin embargo los que ven la botella “medio llena”. Y es que, tras décadas de ser considerado un tema tabú, por primera vez las altas esfera