Otra vez Chile hace historia por violar los derechos humanos de una mujer sólo por ser lesbiana. Una década después del Fallo Atala, la Corte Interamericana de Derechos Humanos vuelve a condenar al Estado, que aún no cumple las obligaciones de no repetición de esta sentencia. Este último fallo entrega algo de justicia a Sandra Pavez, profesora de religión, a quien la Corte Suprema y la Iglesia Católica le prohibió ejercer su profesión y hacerle clases a niñas y niños por su orientación sexual.