Este tratado, ratificado en 1825 en el parlamento de Los Angeles, fue violado por el Estado chileno en el periodo de la Ocupación de la Araucanía. Actualmente es omitido en la historia “oficial” de Chile, porque entrega una sólida argumentación jurídico-histórica a los liderazgos mapuche para exigir la reparación de la deuda histórica contraída por Chile.