Desde la primera advertencia emitida hace 25 años, los humanos aumentamos en 2 mil millones (35%), se ha talado cerca de 121 millones de hectáreas de bosques, el número de zonas muertas oceánicas se ha incrementado en un 75% y la cantidad de agua dulce disponible por persona ha disminuido en un 26%. Lo único que ha mejorado es la capa de ozono, lo que demuestra que a través de acciones masivas, sociales y políticas, es posible cambiar las debilitadas condiciones medioambientales en que vivimos.