Esta nueva normativa que pretende terminar con los abusos y regular los trabajos de las empleadas de casa particular o "nanas" entró en vigencia ayer. Los contratos deberán ser por escrito y presentados en la Inspección del Trabajo. El salario no podrá ser menor que el Ingreso Mínimo Legal, entre una serie de medidas que pretenden dar garantías a estas empleadas que por años han figurado como trabajadores de "segunda clase", a pesar de trabajar largas jornadas y desempeñar tareas fundamentales en la sociedad actual.