Proyectemos la próxima meta, y a nosotros cruzándola. Deshagámonos del peso muerto de las inseguridades, fruto de la propaganda. No olvidemos dónde y porqué partimos esta carrera. Tengamos presente que en el resultado del plebiscito de salida no solo se juega un texto constitucional. Lo que se juega al mismo tiempo, es quizá más relevante aún, pues define la vitalidad de la fuerza transformadora que nos ha conducido hasta este punto de inflexión, donde los protagonistas somos nosotros.